El impacto en la salud mental de los embarazos afectados por la hiperémesis gravídica (HG)

Las mamás con hiperémesis gravídica “leve” son, en realidad, las que corren mayor riesgo
hiperémesis gravídica, salud mental, depresión, psicosis, embarazo

La mayoría de las mujeres experimentan náuseas y vómitos en mayor o menor medida durante el embarazo. Vomitar todos los días durante varias semanas seguidas suele ser motivo de gran preocupación médica, pero en el embarazo, los profesionales de la salud suelen restarle importancia a esta experiencia, considerándola algo normal. Existen algunos tratamientos para las náuseas matutinas, como se conoce a las náuseas del embarazo, pero la experiencia vivida por muchas mujeres embarazadas es la expectativa de aguantar y esperar a que mejore después del primer trimestre; por lo tanto, para la mayoría de las mujeres, las semanas de náuseas y vómitos se convierten en otra “historia de guerra” más en el camino hacia la maternidad.

Para unas 31 % de las mujeres embarazadas, estas náuseas son debilitantes y, en muchos casos, no remiten ni siquiera en los últimos meses del embarazo. Estos síntomas son el precursor de un hiperémesis gravídica diagnóstico, más conocido como “HG”. Los diagnósticos de HG pueden clasificarse en categorías de leve y grave, pero “leve” no es precisamente el término adecuado para describir el nivel de y, tal y como reveló un estudio de 2025-mental los problemas de salud que las mujeres de esta categoría diagnóstica experimentan en su vida cotidiana a lo largo del embarazo.  

Estudio: Las mujeres con hiperémesis gravídica tienen más probabilidades de sufrir graves consecuencias negativas para su salud mental

Es fácil imaginar la carga física que supone la hiperémesis gravídica para un cuerpo ya de por sí sometido a un gran esfuerzo durante el embarazo; la hiperémesis gravídica está relacionada con la pérdida de peso, la hospitalización, la deshidratación y el desequilibrio electrolítico. Incluso puede provocar complicaciones graves como síndrome de realimentación y Encefalopatía de Wernicke. Estas experiencias pueden suponer una gran carga para las mujeres que las viven durante nueve meses, sabiendo todo el tiempo que Es poco probable que el alivio llegue antes de la fecha prevista

No es de extrañar que las mujeres con hiperémesis gravídica sean más propensas a sufrir depresión grave, ansiedad, trastorno de estrés postraumático e incluso psicosis posparto [1]. Un amplio estudio retrospectivo de 2025 publicado en The Lancet incluyó a unas 500 000 mujeres diagnosticadas con hiperémesis gravídica en 18 países de ingresos altos y medios entre 2010 y 2025, y puso de manifiesto el enorme impacto que tiene la hiperémesis gravídica en el bienestar de la mujer, tanto durante el embarazo como después de este [1].

El grave impacto psicológico de la hiperémesis gravídica

El impacto psicológico de la hiperémesis gravídica va mucho más allá del estrés cotidiano. Las mujeres que padecen esta afección se enfrentan a un riesgo significativamente mayor de desarrollar casi todos los trastornos de salud mental evaluados por los investigadores. Esto incluye problemas comunes como la depresión y la ansiedad, pero también aumenta el riesgo de padecer enfermedades mentales graves, tales como psicosis puerperal (posparto). Además, la grave enfermedad física aumenta el riesgo de que una mujer desarrolle un trastorno alimentario, un trastorno por consumo de sustancias o un trastorno obsesivo-compulsivo. La carga psicológica es tan grande que más del 50 % de las mujeres con hiperémesis gravídica se plantean interrumpir el embarazo debido a esta afección y, lamentablemente, el 51 % acaba tomando esa decisión [1].  

El impacto psicológico de la hiperémesis gravídica va mucho más allá del estrés cotidiano. Las mujeres que padecen esta afección corren un riesgo significativamente mayor de desarrollar casi todos los trastornos de salud mental evaluados por los investigadores. Esto incluye problemas comunes como la depresión y la ansiedad, pero también aumenta el riesgo de padecer enfermedades mentales graves, como la psicosis puerperal (posparto).

El mito de la HG “leve”

El término médico “hiperémesis gravídica leve” puede resultar tremendamente engañoso. Los médicos suelen distinguir los casos “leves” de los “graves” buscando alteraciones metabólicas, como deshidratación o desequilibrios electrolíticos, en los análisis de laboratorio. Sin embargo, los análisis físicos de una mujer no reflejan su sufrimiento psicológico. 

Aunque parezca contradictorio, las mujeres diagnosticadas con HG “leve” tienen, en realidad, un mayor riesgo de sufrir depresión y depresión posparto que aquellas a las que se les considera “graves”, ya que presentan alteraciones metabólicas documentadas [1]. Basarse únicamente en marcadores físicos para evaluar la “gravedad” de la enfermedad implica que un gran número de mujeres que sufren esta afección podrían quedarse sin recibir el apoyo esencial en materia de salud mental.  

Un impacto duradero

Además, las consecuencias psicológicas de la hiperémesis gravídica no desaparecen por arte de magia tras el primer trimestre, ni siquiera después del parto. Los investigadores analizaron los nuevos diagnósticos de salud mental a lo largo de todo el primer año tras un embarazo registrado. Los datos muestran que los problemas psiquiátricos persisten hasta bien entrado el período posparto. Los profesionales médicos y los seres queridos nunca deben restar importancia a las náuseas y vómitos graves del embarazo considerándolos un problema a corto plazo. Los efectos sobre la salud mental persisten mucho tiempo después de que cesen los vómitos físicos inmediatos.  

Aunque este estudio no analiza los casos no diagnosticados, las repercusiones duraderas en la salud mental indican que hay motivos de preocupación para las mujeres que sufren náuseas matutinas intensas durante cualquier periodo de tiempo, aunque sea solo durante el primer trimestre. Muchas mujeres que se han recuperado de las náuseas y los vómitos del primer trimestre pueden seguir estando en riesgo de sufrir problemas de salud mental.

El poder curativo de la validación y el cariño

La salud mental de una mujer tras una hiperémesis gravídica parece estar estrechamente relacionada con la calidad de la atención médica que recibe. Las mujeres que presentan trastornos metabólicos graves son hospitalizadas con mayor frecuencia. Los investigadores plantean la hipótesis de que esta atención hospitalaria valida su sufrimiento y les permite acceder a un tratamiento claro y proactivo. Es probable que esta validación, junto con el apoyo médico adicional, explique por qué las mujeres con hiperémesis gravídica “grave” sufren en realidad inferior presentan tasas de depresión más altas que aquellas personas con síntomas “más leves” que no requieren hospitalización. 

Las mujeres que padecen trastornos metabólicos graves son ingresadas en el hospital con mayor frecuencia. Los investigadores plantean la hipótesis de que esta atención hospitalaria valida su sufrimiento y les permite acceder a un tratamiento claro y proactivo. Es probable que esta validación, junto con el apoyo médico adicional, explique por qué las mujeres con hiperémesis gravídica “grave” sufren realmente inferior presentan tasas de depresión más altas que aquellas personas con síntomas “más leves” que no requieren hospitalización. 

Por otro lado, cuando los profesionales de la salud restan importancia a los síntomas de una mujer o le brindan una atención deficiente, ella corre un mayor riesgo de tener pensamientos suicidas e incluso podría decidir interrumpir un embarazo deseado. Brindar una atención mejor y más atenta para todos los malestares del embarazo podría contribuir directamente a prevenir la aparición de enfermedades mentales.  

Conclusión sobre el impacto de la hiperémesis gravídica en la salud mental 

Hay tres conclusiones clave del informe de 2025 Lancet estudio:  

  1. La HG tiene graves y duraderas consecuencias psicológicas para las mujeres que la padecen. Esta afección aumenta considerablemente el riesgo de sufrir trastornos como la depresión, la ansiedad, el trastorno de estrés postraumático y la psicosis posparto. Estos problemas de salud mental suelen prolongarse durante todo un año después del embarazo.  
  2. La gravedad física no determina el sufrimiento psicológico. Calificar la hiperémesis gravídica como “leve” solo porque una mujer presenta resultados normales en los análisis de laboratorio es engañoso. Aunque parezca contradictorio, las mujeres con hiperémesis gravídica “leve” en realidad se enfrentan a un superior riesgo de depresión y depresión posparto que aquellas hospitalizadas por problemas metabólicos graves.  
  3. La atención esmerada y las evaluaciones son imprescindibles. Toda mujer con hiperémesis gravídica merece una evaluación exhaustiva de su salud mental, independientemente de cómo se clasifiquen sus síntomas físicos. Reconocer su sufrimiento mediante una atención médica proactiva puede, de hecho, ayudar a prevenir la aparición de enfermedades mentales graves. 

Considerar las náuseas del embarazo como una simple “anécdota” más no solo ignora la realidad física de la mujer, sino que pone en peligro su salud mental y su calidad de vida, lo que demuestra que ya es hora de sustituir la expectativa de que “hay que aguantarse” por la atención integral y comprensiva que las madres realmente merecen.

Referencias

[1] Morrin, H., Abdel Bari, Y. A., Lynch-Kelly, K., Hafeez, D., Asan, L., Edwards, M. J., Seneviratne, G. y Pollak, T. A. Resultados neuropsiquiátricos y de salud mental en la hiperémesis gravídica: un estudio de cohorte retrospectivo. Lancet Obstet Gynaecol Womens Health (2025) https://doi.org/10.1016/j.lanogw.2025.100023

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